Proyectos con corazón · Arte
Adalina Coromines
Adalina Coromines trabaja la tierra y los pigmentos para crear superficies entre la pintura y la escultura. Desde el entorno de Les Gavarres, en Girona, construye bajorrelieves donde las capas, las grietas y los matices de luz evocan las transformaciones del paisaje.
El paisaje también se puede construir sobre una superficie.
Girona · Cataluña
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El proyecto en movimiento · 18 segundos
La tierra también tiene memoria.
Un retrato audiovisual de Adalina Coromines, contado a través del dibujo y el movimiento.
Adalina Coromines
La materia como punto de partida
Artista autodidacta nacida en Barcelona, Adalina encuentra en la naturaleza un campo de investigación. Agua, tierra, luz y cambios de color atraviesan composiciones que reúnen formas geométricas y orgánicas.
Su lenguaje se desarrolla mediante el contacto con la materia. Las distintas tierras y los pigmentos permiten explorar diferencias de textura, profundidad y tono.
Añadir, raspar, volver a mirar
El bajorrelieve da presencia física a la imagen. Adalina incorpora capas, raspa y retira partes de la superficie, dejando encuentros entre zonas rugosas, vacíos y marcas.
Utiliza también herramientas elaboradas por ella misma. La luz recorre esos desniveles y modifica la lectura de la obra al acercarse o cambiar de posición.
La sombra participa en el relieve.
Trabajar cerca del paisaje
Su casa-estudio en Les Gavarres reúne el espacio de vida y el de creación. Los tableros dispuestos en horizontal facilitan el trabajo con la tierra y permiten desarrollar formatos amplios.
El desgaste y las pátinas del entorno dialogan con su obra. Los tonos contenidos y las superficies erosionadas trasladan a la pintura una atención sostenida al paso del tiempo.
